Es muy ingenuo pensar que la puesta en marcha de un programa 1:1 de uso de tabletas en las aulas es una forma de innovación metodológica.

En realidad, el iPad es tan flexible que te permite hacer lo mismo de siempre: clases magistrales con libro de texto, las filas de pupitres ordenadas y todo el mundo atendiendo a la pizarra, aunque ahora sea una pantalla.

Todas las editoriales importantes tienen presencia en el iPad con sus libros de texto. En todas ellas la experiencia es prácticamente igual.

El material reproduce fielmente el libro de texto en papel. En algunos casos, parece haberse dado un pequeño esfuerzo de adaptación al entorno digital. En ninguno de los casos que he podido conocer hay una adaptación específica al soporte que proporcionan las tabletas. Son libros diseñados para el papel y transplantados a una pantalla, la gráfica, los espacios, la estructura y la organización corresponden a libros físicos.

Ninguna de las editoriales consigue ofrecer una buena solución para estudiar con el libro en el dispositivo. Las herramientas de subrayado y anotación que son habituales en los lectores de PDF tienen una implementación bastante floja en la mayor parte de los casos, cuando no es casi inexistente. Por no decir los problemas que supone que sus programadores no haya hecho uso una interfaz estandarizada, por lo que los libros de cada editorial se manejan de una forma diferente.

Algunos libros de idiomas al menos introducen las audiciones en el propio libro, aunque el material interactivo interesante es escaso o nulo.

La interactividad es pobre. No llega ni de cerca a lo que podíamos encontrar hace ya más de quince años en los primeros CD-ROM interactivos para ordenador y eso que hoy nos parecerían primitivos. La tecnología para hacer libros interactivos para el iPad existe y es bastante asequible, incluso sin tener que ser una gran editorial.

La gestión de licencias puede ser un auténtico dolor de cabeza, y eso que se nota que es la parte del libro en la que más se han esforzado las editoriales. Resulta revelador que se preocupen más por la posible piratería de las licencias que por hacer buenos libros.

Ninguna editorial ofrece una solución que permita a los centros gestionar sus licencias y resolver los problemas habituales, por lo que a principio de curso te verás llamando constantemente al servicio técnico.

Inexplicablemente, a veces puede ser más difícil conseguir un libro digital que un libro en papel. De hecho, si optas por usar libros digitales, recomendaríamos adquirir licencias de más ya que lo habitual es perder alguna por introducirla mal o asignarla al alumno incorrecto. La pesadilla viene después, al intentar conseguir más códigos a mayores o reparar alguna licencia problemática, ya que cuesta muchísimo conseguir que la editorial te proporcione nuevas licencias, especialmente si necesitas sustituir alguna perdida, y puedes tener a un alumno sin texto durante semanas porque tampoco puedes “prestarle” el de un compañero.

Parece mentira que estas empresas tengan todavía tanto camino que recorrer, pero les queda mucho.

 

 

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2 comentarios en “iPad y libros de texto

  1. Hola Ana, gracias por comentar.

    Miedo al cambio, no salir de la zona de confort, no “alarmar” a las familias haciéndoles pensar que no van a aprender nada… Es todo bastante irracional, especialmente cuando el material es tan malo.

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