Estamos aquí porque nuestro trabajo es contar historias

Los seres humanos somos narradores desde nuestros inicios. Contamos historias sobre lo que hacemos, sobre lo que deseamos o sobre cómo vemos el mundo. Usamos historias para transmitir conocimientos, valores y afectos.

Para contar historias utilizamos todos los recursos de que disponemos. El más inmediato es, por supuesto, el lenguaje oral. Cuando pensamos en contar historias pensamos inmediatamente en un cuenta-cuentos, en una persona hablando ante un auditorio o en un profesor dando una clase.

El lenguaje oral no está constituido sólo por las palabras, sino también por las entonaciones de las frases y los acentos. La emoción del relato se transmite también gracias a su melodía.

Pero el lenguaje oral raras veces ha ido solo. En todas las épocas el relato es un relato multimedia, en el que se pueden integrar, junto al lenguaje, los efectos de la entonación, los gestos, las imágenes y el escenario. En cada época, en cada situación, los recursos a mano se han utilizado para enriquecer el mensaje.

Y en cada época, en cada situación, en el corazón de todo, ha de haber una buena historia.

Todo el mundo cuenta historias

Como docentes, nos ganamos la vida contando historias.

Creo que a veces no somos conscientes de hasta qué punto es así. Las historias que contamos pueden ser de todo tipo: cómo se despeja la incógnita en una ecuación de primer grado, cómo se desarrolló la Guerra de la Independencia en España, o cuáles son las características comunes de los poetas de la generación del 27. Pero también son historias acerca de cómo comportarnos en sociedad, cuál es la manera de organizar un cuaderno, o cómo resolver un conflicto con un compañero. Y muchísimas más historias. Relatos llenos de conocimientos, de valores y actitudes.

Aún hay más: cuando hablamos con las familias también les estamos contando el relato del trabajo y la evolución de sus hijos. Cuando hablamos con otros compañeros estamos contando el relato del desarrollo de nuestro trabajo. Siempre contamos una historia.

Y en muchos sentidos podríamos decir que el objetivo de nuestro trabajo es que nuestros alumnos puedan llegar a contar sus propias historias.

Contar historias en el mundo digital

Vivimos en una época en la que todos los medios para contar historias están al alcance de nuestras manos. Y lo digo en un sentido completamente literal: los dispositivos móviles (ordenadores, teléfonos, tabletas) nos permiten acceder y utilizar cualquier recurso que se nos ocurra para narrar nuestras historias.

Los primitivos tenían que obtener el pigmento necesario recolectando plantas o pequeños animales, machacarlo y mezclarlo para obtener una pintura con la que dibujar en una pared de roca. Nosotros no tenemos más que pedirle a nuestro dispositivo que nos busque imágenes, tal vez una música, un fragmento de un vídeo… o registrarlo nosotros mismos y utilizarlo.

Este inmenso poder para contar historias puede hacernos sentir superados.

Y por eso estamos aquí. Para contar una historia que nos permita lograr dos objetivos:

  • Aprender a contar historias digitalmente.
  • Ayudar a nuestros alumnos a contar historias digitalmente.

Así que vamos allá.

Descárgate el PDF con el contenido del Taller de narración digital (Vídeo)

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