Matizando el modelo SAMR

En un artículo anterior hacía un repaso del modelo SAMR de integración de la tecnología en el aula. En ese artículo señalaba que puede ser un buen esquema para vertebrar un plan de formación en TIC. Sin embargo, es necesario perfeccionarlo. Veremos por qué.El modelo SAMR clasifica las tareas cuatro fases o estadios de integración de las TIC, a saber:

  • Sustitución: cuando las tareas tradicionales son realizadas con tecnología, sin cambiar ni la naturaleza de la tarea ni aprovechar las oportunidades que ofrecen las herramientas TIC.
  • Aumento: la tareas tradicionales son realizadas con tecnología aprovechando ventajas propias de estas herramientas, enriqueciendo la tarea pero sin cambiar su naturaleza.
  • Modificación: la tarea cambia a partir de las posibilidades que brinda la tecnología y que no son viables en el planteamiento tradicional, aunque la tarea sigue siendo realizable sin herramientas TIC, pero su alcance sería mucho menor.
  • Redefinición: la tecnología permite plantear tareas y proyectos que no podrían realizarse sin esas herramientas.

Una limitación del modelo SAMR es que describe diferentes niveles de penetración de la tecnología en la práctica docente que van asociados con un cambio pedagógico. No son, sin embargo, las herramientas TIC las que mueven ese cambio, aunque sí es verdad que lo facilitan.

En realidad hay dos ejes de cambio:

  • La inclusión de nuevas herramientas tecnológicas
  • El cambio de una pedagogía centrada en la enseñanza a una centrada en aprendizaje del alumno.

Esa idea es la que refleja Bram Moreinis en este gráfico:

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Lo que me interesa resaltar de este gráfico es que nos ayuda a separar la dimensión pedagógica y la tecnológica sin dejar de relacionarlas.

Otra forma de verlo es el planteamiento que hace Jen Roberts. Esta profesora se centra en lo que harían los profesores y los estudiantes en cada fase o nivel, en lugar de en las tareas, lo que le lleva a redefinir el modelo de la siguiente forma:

  • Tradicional: el docente diseña la tarea usando pedagogía tradicional con soporte tecnológico.
  • Enriquecida: el docente integra múltiples herramientas tecnológicas para crear una experiencia de aprendizaje enriquecida para sus alumnos.
  • Elección: el docente propone metas generales para el aprendizaje de los estudiantes y ofrece una selección de tareas empleando un abanico específico de herramientas disponibles.
  • Manos libres: los intereses de los estudiantes dirigen la experiencia de aprendizaje guiados por el docente, disponiendo de una selección flexible de herramientas y tecnologías para lograr un producto auténtico y ejemplar.

Este modelo está más centrado en el cambio pedagógico que en el tecnológico, el cual queda, de alguna forma, subordinado al primero.

En cualquier caso, debería quedar claro que un plan de Formación TIC que no combine los dos ejes es un plan cojo. La tecnología es un apoyo al cambio pedagógico que los docentes pueden llevar a cabo, pero la tecnología no es nunca el motor de ese cambio.

 

 

 

 

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