Ayudando a tener ideas

Hace unos días estuve en una clase de lengua. Los alumnos tenían que escribir una breve historia con un diálogo a partir de algunas pautas como el número mínimo de intervenciones de los personajes. Uno de los niños se quedó bloqueado, no se le ocurría nada. Por desgracia, su maestra no ayudó mucho.

No voy a entrar en detalles, pero fue en la línea de “no sé cómo no lo haces porque es muy fácil”. Y no, no es así. Lidiar con la creatividad no es fácil y es necesario saber cómo hacerlo.

Mitos sobre la creatividad

Es un don. La creatividad es una de esas cosas que se considera una especie de don “digital”: o la tienes o no la tienes. Pienso que no es así, la creatividad es una competencia, por decirlo de algún modo, que tenemos todos. Estamos siendo creativos constantemente, sólo que no lo sabemos.

Es artística. También parece que la creatividad tenga que ver con las artes, y de nuevo pienso que eso es un error. La creatividad es simplemente el hecho de encontrar una manera nueva de hacer algo, de forma más eficaz, rápida, divertida, hermosa o significativa, a partir de los elementos de que disponemos en un momento dado.

A eso lo llamamos de todo: improvisar, hacer un apaño, una chapuza, un hack, bricolaje, un truco… De todo, menos ser creativo.

Es absoluta. También me niego a aceptar que la creatividad tenga que ver con dar a luz algo que es absolutamente nuevo. No: la creatividad consiste en dar con algo nuevo en el contexto, lugar y momento en que nos encontramos.

Es fácil. No, no es fácil. Las ideas vienen a rachas, a veces nos inundan, y otras veces estamos secos como un desierto. A veces la presión o la urgencia nos hacen encontrar soluciones allí donde parecía imposible. Otras veces, esa misma presión nos bloquea. Quién más, quién menos, ha tenido sus mejores ideas durante una ducha o dando un paseo.

Frenos

No estoy diciendo que todo el mundo vaya a ser Da Vinci, Einstein, Steve Jobs, Goya, Prince o Woody Allen. Ese es otro tema.

Lo que intento dejar claro es que la creatividad para realizar una tarea es una capacidad que tenemos todos, pero no la reconocemos como tal y, en consecuencia, tampoco la educamos como es debido.

Creer en los mitos señalados arriba es un freno a la creatividad. Pero no son los únicos obstáculos a la creatividad. Uno de los grandes bloqueadores de la creatividad es pensar que lo que he pensado es ridículo o va contra alguna norma, convención o tradición. Y no porque exista una prohibición manifiesta a lo nuevo, sino porque lo que no existe es un permiso explícito para ser creativo, que para el caso puede ser lo mismo, porque dejamos que entren en juego expectativas, presión de grupo y otros factores no controlados.

Abiertos a la creatividad

Crear un entorno abierto a la creatividad en el aula es posible, pero no se trata de dar normas ni anunciar solemnemente que la creatividad está permitida en esa clase. Se trata de hacer ver que se la recibe bien. Estas son algunas ideas que podrías probar:

Intenta que haya algo nuevo en el aula cada día: objetos, libros, imágenes, etc. No hace falta que sean especialmente originales o exóticos, simplemente que no estuviesen allí el día anterior. Si no se te ocurre nada, cambia cosas de sitio.

Permite a los alumnos que personalicen el aula: invítales a traer las cosas que les llaman la atención, deja que elijan pósters, adornos, etc, y reserva un espacio para que los puedan poner con libertad. Lo que para unos es cotidiano, para otros será lo más novedoso del mundo.

Utiliza los errores, empezando por los tuyos: la Historia está llena de descubrimientos casuales, errores que llevaron a nuevos avances científicos, técnicos y artísticos. A veces un error puede ser una inspiración: una palabra mal escrita, una foto borrosa, un dibujo que no sale, pueden ser el punto de partida para algo nuevo.

No se trata de promover o celebrar el error por el error, se trata de no interpretarlo como un fracaso, sino como un paso más del aprendizaje o, al menos, una oportunidad.

El miedo al papel (o a la pantalla) en blanco

Con todo, volvamos al caso que dio origen a este texto. Proponemos trabajos y proyectos a los alumnos que requieren inventar o crear algo. Pero, ¿hacerlo desde cero sin más que unas indicaciones cuantitativas de lo que esperamos que hagan? No.

Tenemos varias estrategias:

Puntos de partida

Se trata de ofrecer unos mimbres para que puedan comenzar a crear el cesto de su historia. Por ejemplo, el binomio fantástico de Rodari es una de las mejores formas de ayudar a encender la chispa. Se trata de proporcionar dos palabras alejadas entre sí y tratar de encontrar una relación entre ellas, algo que podemos utilizar para inventar una historia sencilla o para estudiar cuestiones complejas, como la relación entre los avances científicos y el cambio social, etc.

Hay otros muchos puntos de partida que pueden favorecer la creatividad. Por ejemplo, “entrevistar a un cosa”. Se trata de un pequeño proyecto en el que se pedía a los alumnos que inventasen una entrevista con un objeto que había participado en una noticia, lo que les ayudaba a reflexionar sobre el hecho relatado y sobre el género de la entrevista.

A veces, simplemente basta con dar un punto de partida concreto que permita el desbloqueo inicial. Es decir, proporciona un contexto y un escenario básicos sobre los que construir, que aporte a todos el mínimo indispensable para arrancar.

Restricciones creativas

La creatividad no se beneficia mucho de la libertad absoluta. Puede parecer un contrasentido, pero no hay nada más difícil que crear algo sin saber qué se espera. Los proyectos creativos deben tener un objetivo claro y ciertas restricciones. Sí, has leído bien, para estimular la creatividad es necesario poner límites. Los explicaré con un ejemplo, aunque puede parecer bastante obvio:

El objetivo del proyecto es, en sí mismo, una restricción. Supongamos que para trabajar las estructuras en Ciencias propones como proyecto la construcción de un puente en miniatura usando materiales corrientes.

Así, sin más indicaciones, un puente puede ser casi cualquier cosa por inviable o absurda que sea. Pongamos algunas restricciones:

El puente debe cubrir una cierta distancia. Ya tenemos que buscar unos materiales que nos permitan salvar la distancia, o que puedan unirse entre sí para conseguirlo.

El puente debe soportar un peso determinado. Ahora entra en juego considerar la resistencia de los materiales y, lo más importante, el tipo de estructura que permite al puente distribuir el peso que tiene que sostener.

El puente debe ser lo más ligero posible. Con esto se introduce el problema de buscar el compromiso entre resistencia y peso del material, que se añade a la búsqueda de una estructura adecuada.

Ahora la tarea se ha redefinido de manera exige resolver problemas concretos. En realidad la hemos definido prácticamente como se define un proyecto de ingeniería en el mundo real. Pero limitar la creatividad es lo que hace que se trate de un proyecto interesante: no se trata de inventar cualquier cosa a la que podamos llamar puente, sino de resolver de una forma creativa una serie de problemas.

Modelos

Ofrecer varios modelos es una buena manera de favorecer respuestas creativas en nuestros alumnos.

Gracias a los dispositivos móviles prácticamente cada alumno tiene una cámara, por lo que es muy tentador proponer que realicen proyectos en vídeo, con fotografías, cómics, etc. En función de la expectativa de producto que ellos generen a partir de nuestras explicaciones es posible que imaginen una forma de llevar a cabo esa propuesta. Pero puede que sus modelos sean muy limitados.

Así que es buena idea ofrecerles modelos variados que les inviten a explorar formas expresivas y recursos que tal vez no se les ocurran. Y, lo que es más importante: permitir que cada uno encuentre una forma de contar con la que se sienta a gusto.

Hay chicos y chicas a los que les encantará la idea de actuar ante la cámara y representar sketches o pequeñas películas en persona y disfrazados. Para otros esto puede resultar más incómodo o difícil. Podemos ofrecerles varias alternativas:

  • Plantear una fotonovela en lugar de dibujos en un cómic.
  • Usar figuras y escenarios construidos con Lego, como The Brick Testament.
  • Usar figuras de Playmobil o similares.
  • Usar muñecas, como Barbie, en este caso parodiando a los “volunturistas“.
  • Usar frutas.

Estas ideas pueden aplicarse tanto a cómic y fotonovela, como a vídeo.

Plantillas

Por otro lado, en lo que respecta a la estructura narrativa, los diversos géneros nos ofrecen plantillas para contar ciertos relatos que podemos imitar. Ya comentamos algo de eso en el artículo sobre “aprender de la televisión“.

La idea básica es proporcionar un esquema narrativo o una estructura concreta a la que deban ceñirse. Por ejemplo:

  • Presentación, nudo, desenlace.
  • Pregunta, respuesta.
  • Problema, solución.
  • Problema, hipótesis, pruebas, conclusiones.

Tal vez nos baste con algo tan sencillo como dar un guión con los apartados o elementos que debe incluir un determinado producto. Puedes ver la propuesta Librozapping para ver un ejemplo de lo que quiero decir.

En otros casos, podemos recurrir a buscar ejemplos existentes de formatos que nos pueda interesar imitar, como vimos en “aprender de la televisión“, lo que puede ser también un buen punto de partida para comenzar a desarrollar un trabajo de alfabetización mediática.

 

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