¿Es tarde para la educación mediática? (I)

Hace una temporada que una idea no deja de rondarme y trata sobre la desaparición de la educación mediática de la escuela, superada por todo tipo de novedades como la robótica, la programación, las inteligencias múltiples y otras muchas.

Aunque llevo mucho tiempo trabajando en el ámbito de las TIC mi enfoque siempre ha estado relacionado con lo que podríamos llamar educación mediática. Lo que me interesa es educar en el uso responsable y crítico de los medios para entender y producir mensajes y así participar en la conversación global.

Por esa razón, nunca me han preocupado en exceso las cuestiones técnicas de ordenadores, dispositivos y programas, y siempre he mirado con escepticismo, y cierto recelo, cualquier propuesta que vaya en la línea de tener las TIC como objeto de estudio y fin y no como medio o soporte.

Tengo la sensación de que este enfoque educomunicativo o de alfabetización mediática se está convirtiendo en minoritario y que el foco de la integración de las TIC en las aulas se está moviendo hacia un uso de las tecnologías como fin en sí mismas.

Tanto es así que ahora se habla de “pensamiento computacional” (artículo original de Jeannette Wing) que promueve adoptar el enfoque informático para la resolución de problemas y que es presentado a veces como una habilidad básica para la vida cotidiana. Personalmente, tengo muchísimas reservas sobre este tema.

Por otro lado, pero con cierta relación con lo anterior, también me parece percibir un desarrollo de metodologías que bajo nombres nuevos promueven modelos de aprendizaje cuantitativo y reproductivo. Es un momento de gran confusión metodológica en el que escuchamos hablar de desarrollo de competencias o del aprendizaje basado en proyectos, pero también de las difusas inteligencias múltiples con sus derivados metodológicos, las encorsetadas rutinas de pensamiento de Harvard, las también bastante rígidas estructuras cooperativas, la neuroeducación, la gamificación con su conductismo edulcorado o las metodologías invertidas…

Mis ideas no están lo bastante articuladas como para elaborar un ensayo decente, pero me gustaría dejarlas planteadas.

Modelo comunicativo y de aprendizaje

Diría que casi todas las nuevas propuestas metodológicas adoptan inconscientemente el modelo comunicativo de Shannon, que es fundamentalmente un modelo cibernético de comunicación. En muchos sentidos, este modelo está vinculado a los modelos de aprendizaje reproductivos. El modelo comunicativo de Shannon aplicado a la escuela sugiere fuertemente la idea de profesor-emisor, y de alumno-receptor-productor de feedback. Además, a mi modo de ver, está presente en las típicas estructuras de exposición-preguntas de comprensión o ejercicios y similares.

Como alternativa al modelo de Shannon, la educación mediática propone el modelo EMIREC de Clouthier, modelo que no acabo de visualizar en la mayoría de nuevas propuestas metodológicas, a excepción quizá del aprendizaje basado en proyectos y aún así con reservas.

La clave del modelo EMIREC es que todos los sujetos son emisores y receptores simultáneamente, no es que adopten uno u otro papel en cada momento. Este enfoque supone considerar a los aprendices como sujetos activos, no pasivos, del aprendizaje. Enseñar y aprender sería un diálogo a través del cual, las ideas de cada uno se confrontan y llevan a una síntesis.

Esto no quiere decir que el conocimiento de profesor y estudiante estén al mismo nivel. Por ejemplo, los estudiantes pueden tener ideas ingenuas, aunque erróneas, sobre un tema científico determinado (por ejemplo, el Sol gira alrededor de la Tierra). Las ideas han surgido de su propia observación de la realidad y de su interacción con ella y cumplen una función en la cognición del estudiante y en su comprensión del mundo. Esas ideas sólo pueden cambiarse si se confrontan con otras ideas y experiencias. El papel del profesor es justamente cuestionar las ideas ingenuas del estudiante mediante experiencias y explicaciones, a través de un diálogo que las transforme.

Pero también es papel del docente hacerse consciente del valor del conocimiento de los alumnos y entender su relevancia en su contexto vital, su entorno social y cultural. Es decir: el docente debe saber escuchar.

Por eso, es muy importante tomar una decisión consciente acerca del modelo comunicativo.

¿Dónde está la educación mediática en el currículum?

Centrándome en el currículum LOMCE de Galicia, para Educación Primaria, aparece como objetivo de la etapa:

i) Iniciarse en la utilización, para el aprendizaje, de las tecnologías de la información y de la comunicación, desarrollando un espíritu crítico ante los mensajes que reciben y elaboran.

Además, la mención a la transversalidad señala que:

11.1. Sin perjuicio de su tratamiento específico en algunas de las asignaturas de cada curso, la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, las tecnologías de la información y la comunicación, el emprendimiento y la educación cívica y constitucional se trabajarán en todas las asignaturas.

Aunque pensándolo bien el artículo viene a decir que las Competencias son transversales a las asignaturas (cuando quizá deberían ser transversales las asignaturas a las competencias).

Otra mención en el artículo sobre principios metodológicos:

15. 2. La metodología didáctica será fundamentalmente comunicativa, inclusiva, activa y participativa, y dirigida al logro de los objetivos y de las competencias clave. En este sentido se prestará atención al desarrollo de metodologías que permitan integrar los elementos del currículo mediante el desarrollo de tareas y actividades relacionadas con la resolución de problemas en contextos de la vida real.

Y si vemos el artículo 19, sobre Educación digital, en realidad está hablando sobre soporte digital, o lo que yo llamaría con más propiedad “Educación digitalizada”.

Artículo 19. Educación digital

1. La consellería con competencias en materia de educación promoverá el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación en el aula como medio didáctico apropiado y valioso para desarrollar las tareas de enseñanza y aprendizaje.

2. Los entornos virtuales de aprendizaje que se empleen en los centros docentes sostenidos con fondos públicos facilitarán la aplicación de planes educativos específicos, diseñados por los centros docentes para la consecución de objetivos concretos del currículo, y deberán contribuir a la extensión del concepto de aula en el tiempo y en el espacio.

3. La consellería con competencias en materia de educación ofrecerá plataformas digitales y tecnológicas de acceso para toda la comunidad educativa, que podrán incorporar recursos didácticos aportados por las administraciones educativas y otros agentes para su uso compartido.

4. Los centros docentes que desarrollen el currículo completo en un entorno digital deberán establecer un proyecto de educación digital que formará parte de su proyecto educativo y deberá contar con la aprobación de la consellería competente en materia educativa, según el procedimiento que se establezca.

Sería muy largo y prolijo describir aquí todos los contenidos, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje que incluye el currículum y que están más o menos relacionados con la educación mediática.

Hay menciones dispersas por el currículo de las asignaturas a cuestiones que tienen que ver con las TIC y con la educación mediática. Principalmente encontramos el uso de las TIC como herramienta y soporte (realizar presentaciones, textos escritos en un procesador, análisis de datos, etc).

El lenguaje, en general, queda circunscrito a las asignaturas de, vaya sorpresa, lenguas.

La materia de Educación Artística (Educación Plástica), por su parte, incluye un bloque de Educación Audiovisual.

Nota: hay varias cuestiones en el currículum LOMCE que no acabo de encajar bien. Por ejemplo, no me entra en la cabeza la distinción entre Criterios de Evaluación y Estándares de aprendizaje (¿para qué los dos?). Tampoco tengo muy claro qué ocurre con la definición de los contenidos, los cuales son a veces tremendamente genéricos y en otros llega a concretar casi las actividades que se pueden realizar.

No es que tenga que existir una asignatura de “Educación mediática”, lo que sería seguramente una catástrofe, pero la presencia de la misma se desdibuja entre los diversos bloques de contenido de las diferentes materias.

No debería ser un problema pues nominalmente la LOMCE promueve un aprendizaje basado en competencias y la interdisciplinariedad (¿se dice así?). Pero creo que sólo lo hace de nombre, al estructurar el currículum en asignaturas que parecen bastante estancas (nada nuevo, por otra parte) y fomentar, en la práctica, la separación de los distintos saberes. El paradigma de las asignaturas está demasiado enquistado en el sistema educativo y todo lo que le rodea: intenta imaginar la que se montaría en las editoriales si esta estructura de asignaturas desapareciese (y en buena parte del cuerpo docente y las familias, para qué nos vamos a engañar).

Los alumnos como operadores de los medios

Roberto Aparici indicaba en un artículo de 2002 cuatro modelos o planteamientos a la hora de introducir los medios de comunicación en la escuela (copio y pego de mí mismo):

Enseñanza de tecnología: se fija el objetivo de convertir a los alumnos y alumnas en operadores técnicos de los dispositivos con los que se crean los medios. El centro es la herramienta. Se les proporcionan las nociones para su utilización, se maneja la jerga técnica que les es propia, etc, pero de una forma aislada del contenido.

Enseñanza como role-playing: el alumnado utiliza los medios para crear contenido pero con un alcance limitado, como una representación y como una actividad escolar más, en el mismo plano que puedan estar los cuadernillos de ejercicios, los exámenes o los trabajos escritos, sin trascendencia fuera del aula y sin profundizar en la posibilidad de aprender a comunicar.

Análisis de medios: se introducen los medios para aprender a analizar críticamente sus mensajes, pero a veces se olvida el análisis de las relaciones económicas y de poder que controlan la producción y flujo de información.

Mixto: incluye elementos de los otros tres modelos, es decir, el desarrollo de las capacidades técnica, comunicativa y analítica.

Ninguno de estos modelos sería realmente un modelo de educación mediática o un modelo educomunicativo. Para serlo, tendría que incluir dar el salto de un tratamiento que podríamos etiquetar como académico, que comienza y termina en el aula de clases, a un enfoque activo, de intervención en la sociedad.

Es decir: no basta con que los alumnos usen ordenadores, cámaras, móviles o tabletas, para ver y crear contenidos audiovisuales si estos contenidos se van a quedar en las aulas, como se quedan los cuadernos de ejercicios, los ensayos y redacciones en papel, los controles y otras actividades. Por ejemplo, que un alumno entregue un trabajo en forma de exposición oral grabada en vídeo para que el docente lo corrija y se lo devuelva no debe considerarse educación mediática.

Para que exista una auténtica educación mediática, esos mensajes tienen que salir al mundo, y eso es lo que nuestros currículum no contemplan y muchas veces nuestros proyectos y propuestas tampoco.

Las TIC tampoco son educación mediática (por sí solas)

El hecho de que las TIC nos hayan proporcionado un increíble potencial para desarrollar la educación mediática no quiere decir que su uso tenga que ver con ella. Las tecnologías nos permiten disponer de estudios de radio, grabación, televisión o cine, con una inversión relativamente pequeña. En realidad, un dispositivo móvil puede proporcionarnos todas las herramientas necesarias.

Lo cierto es que las TIC son justamente herramientas. Su manejo técnico no nos convierte en comunicadores, sino sólo en operadores. Disponer de estas herramientas no nos convierte en diseñadores gráficos, o en directores de cine, en guionistas o en locutores de radio. Faltan otros ingredientes.

Por lo tanto, una educación mediática centrada en desarrollar destrezas en el manejo de herramientas y no en la producción de mensajes ni es mediática, ni es educación.

En resumen: ¿es tarde?

Dicen que nunca es tarde, pero en este aspecto soy pesimista. Creo que es posible aprovechar lo que tenemos hoy para desarrollar una educación mediática en condiciones dentro de nuestras posibilidades, pero la presión por introducir otras disciplinas y otros saberes, bajo otros presupuestos y con otros intereses se me antoja complicada de enfrentar.

De eso intentaré hablar en otros artículos de esta serie.

 

 

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