Sobre los deberes

Mis dos céntimos sobre la polémica de los deberes.

No tengo una respuesta clara sobre si los estudiantes deberían o no llevar tareas para hacer en casa.

A veces, simplemente es necesario que hagan algunas cosas fuera de su horario laboral, puesto que no existe tiempo en su jornada lectiva que lo permita. Por ejemplo, si tienen que leer un libro, es fácil que no podamos programar tiempo suficiente para hacerlo en las aulas. Lo mismo podríamos decir de ciertas tareas que pueden requerir práctica para lograr la automatización, etc.

Personalmente, de los deberes me preocupan varias cosas:

Que sean iguales para todos los estudiantes. Esto debería caer de cajón, pero no: seguimos mandando las mismas tareas para los distintos niveles de progreso de los alumnos. Esto contribuye a aumentar esa misma desigualdad de niveles, ya que aquellos niños y niñas que tengan dificultades no podrán hacerlos o no podrán hacerlos bien, mientras que a otros les resultarán repetitivos y cansinos.

Que se pongan para compensar lo que no se hace en el aula. Cuando vemos que al profesor o profesora le pilla el toro y manda las páginas que sean de ejercicios que no da tiempo a terminar en clase, primando la cantidad sobre la calidad.

Que haya que copiar los enunciados. Añadiendo un extra de sufrimiento sin sentido a la realización de las tareas (y no me vale que sea para fomentar la caligrafía y otras bobadas por el estilo).

Que requieran de un profesor particular. Una de las cuestiones más graves que veo es que pueda llegar a ser necesario un profesor particular para que un alumno o alumna pueda hacer los deberes. Esto entronca con la primera preocupación: al ser iguales para todos los estudiantes, habrá decenas de casos en los que los alumnos no puedan hacer los deberes porque no han llegado hasta ese punto de aprendizaje.

La necesidad de disponer de un profesor particular (ya sea un familiar, ya sea alguien contratado) supone una discriminación por razón cultural, educativa o económica. Las familias de mejor nivel cultural, educativo o económico, podrán ayudar más fácilmente a sus hijos a cumplir sus deberes, reforzando las brechas y acabando con la capacidad de la educación como elemento de movilidad social.

Que sean un coñazo sin paliativos. Ejercicios aburridos, interminables boletines de problemas repetitivos e insulsos, fichas de lectura kilométricas… en fin. Es imperdonable que ocupemos el tiempo de ocio de los alumnos con tareas que hacen que el cerebro intente huir del cráneo por el conducto auditivo.

Tiempo de deberes

No creo que pueda definirse un tiempo adecuado de deberes para los alumnos según su nivel educativo. La receta de tantos minutos en 1º y luego ir subiendo de quince en quince minutos o de diez en diez, me parece absurda.

El tiempo dedicado a los deberes dependerá de lo que cada alumno necesite para hacerlos.

Al final, es imposible prescribir esto porque no hay manera de coordinar a todos los profesores de un alumno para que pidan las tareas de tal manera que se garantice un tiempo razonable para su realización, y además, es muy difícil definir qué es un tiempo razonable en cada caso. Cuando un alumno sale de la escuela a las 6:15 de la tarde habiendo entrado las 8:30 (y no estoy contando extraescolares) ¿cuánto tiempo le podemos exigir que dedique a los deberes? ¿Y sería lo mismo si a las 14:30 termina su jornada?

Deberes, ¿sí o no?

En el fondo, pocos expertos que quieran ser populares se atreven a decir radicalmente que no a los deberes, entre otras cosas porque el arraigo de la costumbre es muy elevado y porque creo que una mayoría de profesores y padres están a favor de algún tipo de tarea para casa. Los desacuerdos están más en el tipo de tarea y en lo que ésta puede requerir de ayuda y tiempo.

Mi opinión es que el problema real de los deberes está en el aula y su organización y metodología.

Varios factores podrían favorecer los malos deberes:

El libro de texto entendido como currículum y  la creencia de que hay que cumplir el programa, lo que nos llevaría a intentar completar todos y cada uno de los ejercicios a toda costa.

La expectativa de uniformidad en los alumnos: pensar que todos van al mismo ritmo y que aprenden de la misma forma.

Un modelo educativo transmisivo, basado en el aprendizaje reproductivo: los alumnos son sacos que hay que llenar de conocimientos o deben automatizar todo tipo de procedimientos.

La comodidad docente, derivada del modelo anterior.

La cuantificación de la educación, algo que tenemos presente desde siempre en forma de notas y calificaciones,  reforzado por la necesidad de puntuar en pruebas externas de todo tipo,  y que se traduciría en la necesidad de tener fuentes de información objetivas (más bien, aparentemente objetivas) y cuantificables.

¿Hay algo que defina a los buenos deberes?

He visto recomendaciones de buenas prácticas al poner deberes, aunque no soy especialmente partidario de ellas.

Poner malos deberes es fácil, cualquiera puede hacerlo. Poner buenos deberes es otra cosa.

Creo que los buenos deberes:

Deberían estar basados en lo que el alumno sabe y puede hacer. Esto implica que los deberes tendrían que ser individuales y debería posibilitar que no se necesiten expertos para ayudarle.

Deberían estar basados en lo que el alumno considera que necesita (no lo que el docente ha diagnosticado). En realidad, los deberes se los tendría que poner cada alumno a sí mismo. De un modo parecido al que muchos adultos nos asignamos trabajo para hacer fuera de jornada cuando lo necesitamos: como leer un artículo, un manual, cuadrar un informe que no nos ha dado tiempo a terminar, recopilar datos para una reunión, etc. Los alumnos podrían ser conscientes de que necesitan aprender el significado de ciertas palabras, practicar ciertos ejercicios, recopilar información sobre algún elemento, etc.

Deberían ser imposibles de hacer en la escuela. Un ejemplo sería cuando los alumnos necesitan recopilar datos de la realidad (por favor, alma de cántaro, no pongas a toda tu clase a buscar información sobre algo en Internet para deberes), como podría ser preguntar a sus padres cierta información, observar y documentar ciertos hechos, etc. Por ejemplo, preguntar en cada alguna rima, canción, adivinanza, refrán, etc, porque estamos estudiando la tradición oral en clase y estamos elaborando un “cancionero”o un “refranero” como proyecto.

En resumen

Un modelo educativo fallido producirá malos deberes. Con esto no digo nada y lo digo todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s